Los registros oficiales de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), recién actualizados, sitúan las reservas exactamente en el 60% de su capacidad, acumulando unos 684 hectómetros
Los registros oficiales de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) acaban de actualizarse y sitúan las reservas exactamente en el 60% de su capacidad, acumulando unos 684 hectómetros cúbicos (hm³) de un máximo de 1.140 hm³. Las lluvias caídas durante el pasado invierno, que hicieron crecer los pantanos de cabecera, Talave, Cenajo, Camarillas y Fuensanta, siendo incluso necesario aliviar caudales por el curso del río, aportaron una crecida súbita en casi 20 días que llenaron la despensa de reservas. Posteriormente las aportaciones han sido más reducidas y de menor volumen, pero casi constantes.
Para hacernos una idea de lo excepcional de la situación actual tras años de una sequía extrema, las cifras son estas:
Actualmente los embalses acumulan 684 hm³ cuando hace justo un año sólo alcanzaban los 356 hectómetros, o lo que es lo mismo un 31% de su capacidad. Estado de los principales embalses de la cuenca: Los gigantes del Segura están mostrando una estampa que no se veía desde hace más de una década:
| Embalse | Volumen actual | % de su capacidad |
|---|---|---|
| Fuensanta | 164 hm³ | 78% |
| El Cenajo | 272 hm³ | 62% |
| Camarillas | 22 hm³ | 61% |
| La Pedrera | 129 hm³ | 53% |
Habría que remontarse 13 años, desde aquel año hidrológico de 2013 que se cerró en torno a los 723 hm³, para que la cuenca del Segura no respirara con tanta tranquilidad. Estos datos, de consolidarse podrían hacer que las existencias arrojaran un volumen de agua almacenada histórico que situara a la cuenca entre los diez años hidrológicos que más reservas acumularan.
Es ahora, dice Greenpeace, cuando hay que empezar a administrar las sequías del futuro. El panorama es muy positivo en la fotografía inmediata. Pero si los incendios se apagan durante el invierno, los efectos de las sequías hay que empezar a combatirlos cuando hay excedentes, según dice Julio Barea, de la organización ecologista.
Y esos períodos de escasez se van a producir junto a otro efecto comprobado del cambio climático que es la concentración de las precipitaciones. Al mismo tiempo se observa un aumento de los consumos de agua especialmente en las zonas de mayor riesgo.