Los retrasos podrían impedir la llegada de 99 hectómetros cúbicos de agua ya autorizados y perjudicar a los sectores económicos que dependen del regadío
Quince colegios profesionales de sectores que dependen del agua en la Región han expresado su preocupación por la ralentización de las obras de reparación de las dos averías que afectan al trasvase Tajo-Segura desde septiembre. Sus representantes se han reunido en Murcia con el presidente de la Comunidad, Fernando López Miras, y los regantes del trasvase, que acusan al Ministerio de dilatar los plazos de las obras para evitar el envío a la cuenca del Segura del agua ya autorizada.
Durante el encuentro, los representantes de los colegios profesionales han cuestionado también la duración prevista de las obras y han ofrecido sus conocimientos y experiencia para contribuir a una solución más rápida. Desde el ámbito de la ingeniería se ha señalado que la reparación consiste en una intervención de dimensiones relativamente reducidas, que incluiría "trabajos de hormigonado y ferrallado", por lo que consideran difícil justificar un plazo de ejecución de varios meses.
El presidente del Colegio de Ingenieros Agrónomos, Julio Pérez, sostiene que los trabajos podrían finalizar en dos meses y advierte de sus consecuencias para la economía regional si se prolongan. "Si el trasvase se ralentiza, también se ralentiza la economía de nuestra región", ha dicho Pérez, quien ha advertido de las consecuencias que esta incertidumbre puede tener para agricultores y ganaderos, que necesitan conocer con antelación los recursos hídricos disponibles para planificar sus cultivos y explotaciones.
El jefe del Ejecutivo autonómico, Fernando López Miras, ha cuestionado que una actuación declarada de emergencia pueda prolongarse hasta la primavera de 2027, pese a tratarse, según ha señalado, de una reparación que no presenta una especial complejidad técnica.
"Nadie entiende cómo se puede romper el trasvase Tajo-Segura en Albacete y cómo el Gobierno puede declarar una obra de emergencia, pero al mismo tiempo establecer como plazo para su reparación la primavera de 2027", ha afirmado.
En este sentido, ha considerado "inexplicable" que los trabajos puedan extenderse durante más de seis meses y ha asegurado que existen motivos para sospechar de una intencionalidad política detrás de los plazos anunciados. "Esto no es normal, algo falla. Aquí hay gato encerrado", ha manifestado López Miras, que denuncia un intento de lo que considera "cierre encubierto" del trasvase
Por su parte, el presidente del Sindicato Central de Regantes (SCRATS), Lucas Jiménez, ha expresado su preocupación por el ritmo de ejecución de las obras y ha cuestionado los medios destinados a una reparación declarada de emergencia.
Jiménez ha señalado que, durante el primer mes transcurrido desde la rotura, los trabajos presentaban un avance muy limitado, una circunstancia que, a su juicio, alimenta las dudas sobre la duración prevista de la intervención.
Jiménez advierte de que la demora podría impedir el envío de cerca de 99 hectómetros cúbicos de agua, autorizados hasta el 31 de diciembre. Los regantes temen que la prolongación de los trabajos impida recibir esos recursos y sospechan de una ralentización deliberada. Según ha explicado, estos recursos podrían transferirse hasta final de año, por lo que una prolongación de los trabajos más allá de esa fecha pondría en riesgo su llegada.
López Miras reclama al Gobierno central transparencia y un calendario ajustado a las necesidades reales de las obras. También pide que se permita transferir excepcionalmente el agua autorizada que no haya podido llegar al Segura por las averías.