Los investigadores de la Universidad de Murcia, Juan Pedro Montávez y Salvador Gil, auguran lluvias torrenciales más intensas, sequías más severas y temperaturas cada vez más elevadas
El catedrático de Física de la Tierra Juan Pedro Montávez alerta de que las previsiones climáticas que hace décadas parecían demasiado extremas se están quedando cortas. El aumento de la temperatura del Mediterráneo favorece episodios de precipitaciones más intensas, mientras que los periodos de sequía se agravan por el calor y la mayor evaporación. El investigador advierte de que estos fenómenos irán a más en los próximos diez o veinte años.
Montávez considera que la respuesta pasa por reducir las emisiones contaminantes y, al mismo tiempo, preparar el territorio para los cambios que ya se están produciendo. Mejorar las infraestructuras, reforzar los sistemas de alerta y adaptar las ciudades será fundamental para reducir el impacto de las inundaciones y las olas de calor. El científico defiende que la evolución de los próximos años dependerá también de las decisiones que se tomen ahora.
El profesor de Geografía Humana, Salvador Gil, pone el acento en la necesidad de prevenir los riesgos y evitar que la población quede expuesta a ellos. Recuerda que las consecuencias de un mismo fenómeno meteorológico dependen también de la vulnerabilidad social, la planificación urbanística y la capacidad de respuesta. Por eso, defiende la importancia de las alertas a la población, aunque luego no pase nada. Los ciudadanos, dice, tienen que saber lo que puede pasar para tomar precauciones.
Gil advierte de que el futuro de la Región de Murcia también dependerá de la capacidad para adaptar su economía a las nuevas condiciones climáticas. Algunas actividades productivas podrían dejar de ser viables si no se ajustan a la disponibilidad de agua y al aumento de las temperaturas. Aunque no prevé para el sureste una migración climática masiva como la que amenaza a otros territorios del mundo, sí advierte de que la permanencia de determinadas actividades y de la población estará condicionada por las decisiones que se adopten.