El barro y el agua arrasan los puestos del mercadillo y causan importantes daños en las instalaciones, mientras el Ayuntamiento busca un nuevo emplazamiento para quienes puedan continuar la feria
La fuerte tromba de agua sorprendió este miércoles a los vendedores y miembros de las Kábilas y Mesnadas que se daban cita en el Campamento de Moros y Cristianos de Murcia, junto al Malecón. Allí, el viento, el barro y el agua dejaban anegadas parte de las instalaciones y este jueves sus integrantes retiraban el lodo y la mercancía que se habían echado a perder.
En pocos minutos la lluvia dejaba anegado el acceso y el recinto, destrozando parte de la decoración y poniendo en peligro toda la instalación. Los trabajadores tuvieron que esforzarse para que los materiales no salieran volando
Los que peor parados salieron fueron los vendedores ambulantes del mercadillo, situados junto al talud de tierra de la autovía A-30. El barro comenzó a deslizarse por la ladera y los puestos quedaron anegados
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Trabajadores del campamento limpiando las instalaciones
Desde el Ayuntamiento de Murcia buscaban este jueves un emplazamiento diferente para que puedan terminar la feria, a los que aun les quedan ganas y mercancía para vender, otros han decidido ya que se marchan. Banderolas, cables y diferenciales de luz eran revisados por los técnicos