La red operaba supuestamente en fincas e instalaciones públicas y privadas del Noroeste, así como de varios municipios de la provincia de Albacete
La investigación se inició a finales del pasado año, cuando guardias civiles de los equipos ROCA (contra robos en el campo) detectaron el robo continuado de cable de cobre en varios puntos aislados de la comarca del Noroeste murciano. En colaboración con las policías locales de Calasparra y Bullas, la Guardia Civil identificó a varias personas, con un abultado historial delictivo, sobre los que se centraron las labores de vigilancia.
Dos de los ahora detenidos fueron sorprendidos in fraganti cuando se encontraban quemando cable de cobre en una nave abandonada ubicada en Calasparra. Se trata de los miembros de un grupo criminal que operaba con un reparto de roles muy definido.