Inflar las entradas alegando “gastos de gestión” o prohibir la entrada de comida del exterior justifican la multa de 320.000 euros impuesta por el Ministerio de Consumo al Reggaeton Beach Festival
El gasto al que tienen que hacer frente aquellos que deciden acudir a un festival ha cambiado. Los gastos de gestión, volver a entrar al recinto o querer de vuelta en tu cuenta el dinero de las denominadas pulseras “cashless”, aquellas con las que pagar dentro del festival, son algunos de los sobrecostes a los que tienen que hacer frente los consumidores.
Durante años, miles de asistentes parecen haber asumido estas condiciones como algo normal, pero lo cierto es que el público se divide entre la resignación y la indignación. Lo que para algunos era una molestia o una medida justificable, para la ley es un fraude masivo. La sanción de 320.000 euros impuesta por el Ministerio de Consumo nace tras la denuncia de FACUA - Consumidores en Acción.
Su secretario general, Rubén Sánchez, explica que los motivos se deben a imposiciones del festival como “cobrar una extra por intentar salir a la calle y tener que volver a entrar para no gastarse el dineral que cobran en el interior de los recintos” o “quedarse con parte del dinero de las pulseras que impone la organización como método de pago”.
Además de la multa, la empresa deberá eliminar estas cláusulas abusivas. Consumo recuerda que no puede prohibirse la entrada con comida o bebida si ya se vende en el recinto. Los gastos de gestión, por otra parte, deben responder a un servicio real.
Para FACUA, la resolución del departamento que dirige Pablo Bustinduy marca un precedente y lanza un aviso a las administraciones encargadas de supervisar los festivales. Con la temporada de estos eventos en pleno auge, el mensaje de Consumo y los defensores de los usuarios es claro: el ocio estival no puede seguir construyéndose a costa de recortar los derechos de los clientes.
Informa: Ana Campillo