Animalicos, con Rosa Sánchez. El universo sensorial de las mascotas
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A diferencia de los seres humanos, que basamos nuestra existencia principalmente en la vista, las mascotas se guían de forma prioritaria por el olfato, un sentido tan vital que los gatos pueden dejar de comer si no son capaces de oler su alimento. Este sentido es el último que pierden al envejecer y les permite incluso calcular el tiempo que falta para que sus dueños regresen a casa, basándose en cómo se desvanece el rastro de su olor. Además de su potente olfato, poseen un oído extremadamente desarrollado capaz de captar sonidos a grandes distancias y frecuencias agudas que para nosotros son imperceptibles, lo que explica su estrés ante ruidos fuertes como la pirotecnia. Complementan esta percepción con sus bigotes, que funcionan como sensores de espacio y equilibrio, y sus almohadillas, que además de ser sensibles a la temperatura del suelo, son fundamentales para disipar el calor corporal.