Crisis en el surtidor: Volatilidad extrema y falta de confianza marcan un verano de precios elevados
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Nacho Rabadán, director general de la CEEES, señala que el mercado de carburantes atraviesa un periodo de volatilidad máxima agravado por la inestabilidad geopolítica en el Golfo Pérsico y el conflicto persistente entre Rusia y Ucrania. A pesar de que las estaciones de servicio han estrechado sus márgenes para mantener la competitividad, el precio final para el consumidor se ha visto afectado por la decisión de la administración de recuperar el IVA al 21% en pleno verano y por unas cotizaciones internacionales de productos refinados que no descienden al mismo ritmo que el crudo. Esta situación, sumada a una escasez crónica de gasóleo en Europa y una alta demanda interna, ha provocado que el diésel siga siendo más caro que la gasolina, generando una notable falta de confianza en los consumidores, quienes han pasado de llenar el depósito a realizar repostajes mínimos de 20 o 30 euros ante la incertidumbre económica.