El calor extremo en las aulas dispara el fracaso escolar y compromete la salud de los alumnos
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Según diversas evidencias científicas, el rendimiento académico está directamente ligado al confort térmico: entre los 20 y 25 °C, cada grado de descenso incrementa un 10 % las respuestas correctas en matemáticas, mientras que por cada grado de aumento por encima de esos niveles, los resultados escolares caen un 0,4 %. Ante esta realidad, la Sociedad de Pediatría del Sureste de España recomienda adaptar o suspender la actividad lectiva a partir de los 27 °C si no se toman las medidas adecuadas, ya que los niños son fisiológicamente más vulnerables al calor que los adultos al tener un centro termorregulador más sensible,,. Para mitigar este impacto y mejorar la productividad académica, los expertos proponen una inversión urgente en sistemas de climatización sostenibles, ventilación cruzada, la creación de sombras naturales con árboles en los patios y la monitorización constante de la temperatura y el CO2 dentro de las aulas,.