El lenguaje invisible de la política: lo que comunica el armario de nuestros líderes
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La vestimenta política constituye un lenguaje propio que ha cobrado especial relevancia con el auge de los medios audiovisuales, condicionando la percepción del ciudadano de forma a veces inconsciente. Según explica Omar Jiménez, la elección de una camisa blanca busca transmitir valores de transparencia, cercanía y limpieza, siendo un recurso habitual en campaña, mientras que la camisa azul proyecta estabilidad, seguridad y una imagen de trabajo. El protocolo también dicta normas estéticas y de poder: se desaconseja la manga corta en favor de la manga larga remangada —que comunica iniciativa y disposición para servir— y se prefiere la sobriedad, evitando logotipos llamativos o el color rojo, el cual puede transmitir agresividad. En definitiva, en la comunicación política "menos es más", buscando siempre que la prenda sea lo más lisa y limpia posible para no distorsionar el mensaje.