El jugador murciano, tras entronizarse en Viena, vuelve a competir este miércoles en el Masters 1.000 de París
Sonó para Carlos Alcaraz un vals en Viena. Allí donde nunca había reinado, también lo hace desde este domingo. El pobre Alex de Miñaur hizo lo que pudo, como los demás. Pero cuando muestra ese tenis atómico que le distingue, no hay rival que se le resista. Y exhibió un nivelazo en Austria, como si fuera mentira que estuvo cuatro meses largos parado, y que las incógnitas se pusieron en pie, incluso para él. Lo ha reconocido, nada más llegar a París: "Fue un largo periodo en el que estuve alejado. Entonces tuve mucho tiempo para pensar, para sentir. Hubo momentos en los que estaba seguro de que volvería a mi mejor nivel. En otros momentos dudé de mí mismo. No voy a mentir. Si lograría golpear la pelota de la mejor manera, estar al cien por cien de nuevo".
El tenista murciano vuelve a competir este miércoles en el Masters 1.000 de París, donde es segundo cabeza de serie.