El club estima que puede llegar a la cifra mínima de 7.000 abonados, a pesar del descenso a la cuarta categoría del fútbol español
GREGORIO LEÓN
El Real Murcia irá al Rico Pérez. Pero no lo hará como antaño, cuando las mejores jugadas de estos partidos se veían en el Estudio Estadio que presentaba Matías Prats. Los dos equipos, producto de su mala cabeza, se han despeñado a la cuarta categoría. Y desde el club grana reevalúan la situación, a fin de no perder fieles. La campaña de abonos ya está preparada para su lanzamiento. Álvaro Ruiz y Antonio Martínez han trabajado durante las últimas semanas para darle forma. Y los precios se adecuarán al nuevo escalón del club. Bajarán las renovaciones, y también los nuevos carnés.
Desde la zona noble del estadio Enrique Roca no son ajenos a la decepción del aficionado. Quedar fuera de la Primera RFEF ha frustrado al murcianista. Pero oponen un dato para el optimismo: el público volverá a los estadios. Este verano será diferente al anterior. Las vacunas han cambiado extraordinariamente el paisaje. Y de momento, el Murcia tiene autorización para disponer de un aforo máximo del 50 por 100. La traducción es muy sencilla: sobrarán asientos, incluso con esa limitación. Quien quiera ver en el campo a su equipo, podrá hacerlo. La estimación de los rectores murcianistas es alcanzar, como mínimo, los 7.000 abonados de este curso 2020/21 ya clausurado.
El club, como hizo el año pasado, guardará el derecho de reserva de asiento a los abonados actuales. Y la próxima semana tiene previsto explicar, con pormenor, esta nueva campaña de abonos en tiempos de penumbra deportiva.