El centro ha pasado de cinco docentes el curso pasado a cuatro este año, pero solo se han incorporado tres y los alumnos no están recibiendo todas las clases adaptadas.
Faltan profesores en el Instituto Infante de Murcia para el programa ABC, una iniciativa única y pionera en la Región de atención a alumnos afectados por sordera. De los 5 que había el curso pasado, la consejería ha reducido a 4 este año y solo se han incorporado tres. El AMPA del instituto reclama una solución urgente porque los alumnos del programa no están recibiendo las clases adaptadas.
Es el caso de Daniel, que ha empezado este año 1º de la ESO. Lo ha hecho en este centro de Murcia porque es el único que imparte asignaturas adaptadas a niños aquejados de sordera. Durante la Primaria también recibía las clases dentro de este programa, que según su madre, Diana Mateo, estaba funcionando muy bien. El problema ha venido este curso cuando para reducir el número de docentes han agrupado especialidades y a día de hoy no se ha encontrado a nadie con este perfil determinado: profesor de lengua y literatura y de geografía e historia con nivel B2 en lengua de signos.
El AMPA del centro reclama una solución inmediata a la situación generada porque los alumnos afectados no están recibiendo ciertas asignaturas. Algunas las pueden solventar con la intérprete de signos que les acompaña pero otras, que las tienen adaptadas, como lengua, directamente no las están dando.
La solución, a juicio de las familias afectadas, pasa por volver al equipo docente especializado formado por cinco personas, porque difícilmente se va a cubrir esa plaza mientras se siga pidiendo Lengua y geografía al mismo tiempo.
El consejero de educación, Víctor Marín, ha salido al paso de las críticas de las familias aclarando que el cupo asignado para este curso, fijado en cuatro docentes, fue debatido y consensuado previamente tanto con el equipo directivo como con la Asociación de Madres y Padres
Marín ha recordado que el profesorado de este programa ABC para alumnos sordos es flexible y varía cada año según el volumen de matriculaciones. El obstáculo, según apunta el titular de educación, no es el número de plazas, sino la dificultad para cubrirlas debido a los altos requisitos formativos exigidos por ley.
Además de los cuatro profesores de Secundaria, la consejería señala que este curso se han incorporado un maestro de Pedagogía Terapéutica con perfil de Secundaria y lengua de signos, y un intérprete de lengua de signos.