El psicólogo Jesús Linares destaca la importancia de escuchar, acompañar y atender las necesidades individuales de cada víctima
La incertidumbre sobre el paradero de los familiares es uno de los momentos más difíciles de gestionar tras una tragedia ferroviaria. Linares explica que, aunque no haya nuevas noticias, los equipos de atención deben mantener informadas periódicamente a las familias para evitar que busquen respuestas en rumores o informaciones no contrastadas en redes sociales.
El psicólogo advierte de que la repetición de accidentes en tan poco tiempo añade una carga traumática especialmente intensa para quienes ya trabajaron en la tragedia anterior. Algunos de los profesionales afectados han vuelto a encontrarse con los mismos psicólogos que les atendieron tras el accidente de Adamuz y han expresado su desesperación ante lo ocurrido de nuevo.