López Miras e Íñigo de la Serna visitan Camarillas en 2017
López Miras e Íñigo de la Serna visitan Camarillas en 2017. ORM

No viajarás por Camarilllas

Termina la increíble historia de esta variante, una obra beneficiosa para el transporte y la agricultura, retrasada 20 años... unas veces por intereses y otras por falta de interés

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ANA REVIEJO. Murcia

Nadie cortará la cinta que abre paso al tren por la variante de Camarillas este jueves 21 de marzo. La ley electoral prohíbe presumir a las administraciones en estos días de precampaña electoral. No debe ocurrir como en 2015, cuando la Junta Electoral dio un aviso al gobierno regional, a instancias del PSOE, por utilizar el acuerdo para terminar la variante como artículo de campaña.

Así que esta semana recibimos de modo discreto uno de los proyectos más esperados y deseados, que nos deja un poquito más cerca de Madrid por tren.

La obra ferroviaria que conocemos como "variante de Camarillas" es, como la regeneración de Portmán, uno de esos empeños en los que no chocan las ideologías, sino los intereses económicos y partidistas, a pesar de que existe acuerdo sobre sus efectos beneficiosos para la Región de Murcia. Sin embargo, su realización, compleja y cara, se ha ido retrasando y convirtiendo en cuestión no resuelta a lo largo de más de veinte años. Es una obra situada entre Hellín y Cieza, que suprime pasos a nivel y reduce el trayecto en 17 kilómetros, además de facilitar mayor velocidad, lo que se traduce en menor tiempo para el viaje ferroviario entre Cartagena y Madrid.

El camino administrativo ha sido muy largo y comenzó a finales del siglo pasado. El primer punto de inflexión oficial se producía en octubre de 1999, con la publicación del estudio informativo de la obra, que no recibió el visto bueno ambiental hasta 2004. Llevó muchos meses completar esa redacción y luego exponerla públicamente. Recordamos algunas fechas y testimonios.

Infraestructuras del siglo XIX

El accidente del 3 de junio de 2003 elevó el tono de las quejas, junto al dolor por los fallecidos en esa tragedia. El entonces vicepresidente regional, Antonio Gómez Fayrén, recordaba que las infraestructuras ferroviarias llevaban un atraso secular en Murcia.

En el Congreso de los Diputados, dos semanas después la socialista Amparo Marzal pedía al presidente de Renfe, Miguel Corsini, un esfuerzo que sacase a la región del abandono.

El coordinador regional de Izquierda Unida, Cayetano Jaime Moltó, reclamaba el presupuesto definitivo para terminar el proyecto de Camarillas. Era junio de 2003, y en septiembre el presidente de Murcia, Ramón Luis Valcárcel, aseguraba que ya el ministro Álvarez Cascos había tomado las medidas oportunas.

Sin embargo, se produjo todavía un nuevo paréntesis que no se cerró hasta seis años después, con la publicación del estudio informativo definitivo en marzo de 2006. Estaba el socialista Rodríguez Zapatero en la presidencia del gobierno. Se anunció una licitación por la vía de urgencia para que las obras comenzasen ese mismo año, pero siete años después, con el PP en el gobierno central, aún era una asignatura pendiente y un buen propósito de 2013 para el murciano Ramón Luis Valcárcel.

Ante los periodistas se comprometía a no terminar agosto sin fijar una entrevista con el presidente Rajoy para acabar con este asunto.

Compitiendo (y apostando) con el AVE

Y un año después, en 2014, seguía peleando por el tema Teodoro García, diputado del PP que era hace cinco años portavoz de la comisión de Fomento en el Congreso de los Diputados. Aquí en Onda Regional lo dijo bien claro: faltaban más de 30 millones, y lo veía muy próximo. Vamos, que esperaba probar el tren por Camarillas antes que ir a Madrid en AVE.

Ya vamos llegando a la actualidad. Año 2015. El presidente de la Autoridad Portuaria de Cartagena, Antonio Sevilla, anuncia un acuerdo con la empresa ferroviaria ADIF. El Estado, a través de ese organismo portuario, aportará una financiación que a todos beneficia, porque la conexión de mercancías por mar y tierra es vital para la expansión económica.

A finales de ese mismo 2015, el entonces presidente de Murcia, Pedro Antonio Sánchez, casi tocaba con las manos, no solo la variante ferroviaria, sino el recrecimiento del pantano de Camarillas, que los regantes también sueñan.

Después llegó nuestra crisis de gobierno, un nuevo presidente para Murcia y renovación del gobierno central, con Rajoy al frente. Los años 2017 y 2018, en sus primeros meses, trajeron a Murcia frecuentes visitas del ministro de Fomento, Íñigo de la Serna. En mayo, hace ahora menos de un año, prometía un verano de inauguración. Lo decía el ministro a pie de variante.

Tantos años para ahorrar un recorrido de diecisiete kilómetros, y una anécdota para la memoria: Íñigo de la Serna apostó con Maria José Gil, periodista del diario La Opinión, un simbólico café a favor de que el AVE llegaría a la Región de Murcia antes de que la variante de Camarillas estuviera en funcionamiento. Y de testigo el presidente de la Autoridad Portuaria de Cartagena, que tendría que hacerse cargo de los costes del café. La grabación fue recogida para la posteridad por nuestro atento compañero Alberto Soler.

La apuesta se realizó en julio de 2017. Dos años después, Íñigo de la Serna no es ministro, y no sabemos muy bien quién debe hacerse responsable de este lance. La ansiada apertura de la variante llega con un gobierno central socialista y sin posibilidad legal de celebración alguna.

Pero eso no quita para que se pague la apuesta. Prometemos averiguar y contarlo.

 

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